Es fundamental que el usuario tenga una buena experiencia cuando navega por nuestra web. El diseñador UX creará una web en la que el visitante se sienta cómodo, donde sea fácil realizar una determinada acción: rellenar un formulario, suscribirse a una newsletter o realizar una compra. Invertir en usabilidad nos aportará una gran ventaja competitiva: haremos a nuestros usuarios más felices.

Pero para ello no bastará con diseñar una web “bonita”.  El diseño UX es un proceso complejo. Como paso previo hay que conocer muy bien al usuario que va a interactuar con nuestra página: conocer su perfil, sus preferencias, su nivel de implicación… También hay que definir el objetivo queremos lograr con nuestra página.

Partiendo de esta información, se diseñará un prototipo y, una vez testeado, se le dará un diseño de interfaz determinado (UI). Posteriormente, se harán test de usuario para evaluar si nuestra página cumple con los objetivos marcados, realizando los cambios oportunos para optimizarla.

Es un proceso complejo, pero que para las empresas tiene importantes beneficios:

  1. Mejora la percepción de tu marca. Interactuar con tu página será fácil para los usuarios y se sentirán cómodos. Navegar por ella no les supondrá ningún esfuerzo y les aportará un buen grado de satisfacción. Es importante que la navegación sea un proceso intuitivo. Para ello es esencial usar patrones de usabilidad a los que el usuario esté acostumbrado (posición de botones, colores, iconos…). Esto hará que el usuario tenga una imagen positiva de tu marca y que sea más fiel, por lo que comprará más en tu e-commerce, lo recomendará a otras personas o visitará tu blog más a menudo.
  2. Incremento de las ventas. Cuando hablamos de tiendas online, una buena usabilidad repercutirá de forma directa en la tasa de conversión de nuestra web. En un e-commerce es fundamental cuidar el proceso de compra, que este sea corto y sencillo: sin pedir datos innecesarios, informando a los usuarios sobre los pasos que le quedan para finalizar la compra y mostrándole, desde el inicio del proceso, el precio definitivo. Un proceso de compra bien diseñado es fundamental para reducir el número de abandonos del carrito. Si conseguimos mejorar esta tasa, conseguiremos más ventas y, por lo tanto, más ingresos.
  3. Reducción de costes.  Una buena usabilidad hará que al usuario le sea más fácil llegar al objetivo, sobre todo en procesos complejos. El usuario no tendrá que revisar documentación adicional ni utilizar servicios de ayuda. Aportar la información necesaria, de forma sencilla e integrada en el diseño, también minimizará el número de incidencias posteriores, así como las consultas al servicio de atención al cliente. Esto supondrá un ahorro importante para la empresa.
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